En el IES Ipagro tenemos una convicción inquebrantable: el respeto es la base de todo. Hoy, nuestras voces se alzan con una fuerza que el acoso nunca podrá silenciar. No estamos aquí solo para cumplir con una fecha en el calendario, sino para decir alto y claro que nadie en nuestro centro debe sentirse solo, humillado o señalado.
El acoso no es "cosa de niños"
Es fundamental llamar a las cosas por su nombre. El bullying no es un rito de paso ni una anécdota de la infancia; es un daño real y persistente que hiere la autoestima y puede dejar cicatrices de por vida. Ignorarlo nos hace cómplices; combatirlo nos hace comunidad.
Un silencio que nos convoca a la responsabilidad
Hoy hemos querido guardar un momento de respetuoso silencio por una joven de 14 años de Sevilla, cuya historia nos ha encogido el corazón. Su pérdida, provocada por el tormento de un acoso persistente, no debe ser en vano. Su nombre resuena hoy en nuestros pasillos como una llamada urgente a la responsabilidad colectiva.
No podemos permitir que el miedo sea la salida. Como centro, nos comprometemos a:
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Escuchar sin juzgar: Si alguien sufre, el instituto es un lugar seguro para hablar.
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Actuar con firmeza: Tolerancia cero ante cualquier comportamiento que denigre a un compañero.
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Fomentar la empatía: Recordar que detrás de cada pantalla y cada pupitre hay una vida que merece respeto.
A ti, que puedes estar pasándolo mal: No estás solo. Tu voz importa. Estamos aquí para protegerte.
A ti, que eres testigo: Tu silencio es el poder del acosador. Tu valentía es la salvación de la víctima.
Juntos somos más fuertes
La verdadera valentía no está en imponerse sobre el débil, sino en tender la mano. Hagamos que el IES Ipagro sea un ejemplo de convivencia donde la única que no tenga lugar sea la violencia.